las pestañas bajan se incorporan duermen
en la monotomia de esas miradas
entonces mi voz se opaca
tragando los olores emblematicos
de una dictadura dividida
en mis manos que sudan
el sabor ocre de los ruidos
aplazados de una sentencia
que aun sin el sentido
de los sentidos
siente
su censura
Comentarios
Anita, está muy bonita tu página. El poema también está muy bueno.
Saludos
Olaya
Cómo será ver
un solitario ratón
con:
orejas de poroto
ojos patitiesos
hocico de pimentón
transgénico
recorre circos
sin ratona
con siete ratoncitos
que la esperan
al anochecer
cuando el sol se esconde
en el ocaso
tras el Océano Pacífico.
La ratona, se me olvidó mencionar, es su hermana.
Yo no soy de este mundo
aunque piso esta tierra es pura casualidad
o más bien, porque la fuerza de gravedad empuja mis pies a ella.
Es por eso que me preocupa cuando diviso
hombres y mujeres
que viven en condiciones deprimentes
junto a una estirpe social empobrecida
que calla por dolor y timidez abrupta.
Pareciera que nadie se da cuenta de algo tan obvio
y hacen la vista gorda
como si no existieran más que para servirlos
con esos grilletes atados a sus pies, cuello y manos.
Me desespero porque: no soy de este mundo
caí de la nave espacial con precisión en la cima de esta montaña
desde allí he divisado todo lo que hacen los hombres
con sus propios hermanos de sangre.
En mi planeta nadie tiene derechos sobre otro
ni más categoría porque haga una u otra cosa
nos amamos y respetamos de igual a igual
de la misma sangre o no
pues, la sangre que corre por nuestras venas
es única y personal pero en exclusiva: una sola.